17 jun. 2013


"Pese a todo lo que ha sucedido entre nosotros, no sólo estoy enamorada de vos... sino que te amo."
"No soy la mujer que te hará feliz"
"Creo que deberías buscarte otro tipo de chica, yo... como soy, simplemente no te voy a hacer feliz..."
"Quisiera poder quererte mejor, de una manera más sabia y menos infantil, pero esto es todo lo que tengo..."
"No quiero estar un sólo día sin vos, pero no puedo seguir así, extrañándote cada semana como si fuera la última que te voy a ver"
"No quiero vivir así"
"Te amo tanto como me duele"
"Tengo finalmente que aceptar que me querés, pero tengo que admitir que no me amás, y eso es decisivo"
"Yo quiero todo con vos, no sólo una familia, sino mi vida"
"Te amo profundamente, pero es una carga demasiado pesada para llevar yo sola"
"A veces cuando duele tanto como hoy, pido que todo sea como si nunca hubiese sucedido, total, yo no hago ni hice la diferencia en tu vida"
"Necesito dejar de amarte así, porque es una lucha interna que no tiene fin"
"¿Cómo sería despertarse y no recordarnos?, se que tu vida transcurriría normalmente, no estoy segura de la mía... se que seguiría recordando el color marrón intenso de tus ojos aunque no sabría quién es su dueño"
"Me gustaría poder quererte como a un amigo, así no te perdería de mi vida nunca"
"No puedo"
"Ojalá amar fuera más sencillo"
"Ojalá ambos fuésemos sencillos en realidad..."





Todos esos pensamientos que se cuecen mi mente mientras el colectivo, atestado de gente, cruza la ciudad...


1 comentario:

  1. Una palabra de aliento en plena madrugada de quién ya coció esas disyuntivas cefaleas del ya NO AMOR, sino de entendimiento a decisiones que fueron tomadas: hay un imperceptible -nanominúsculo- recóndito de consciencia que nos pide seguir respirando sin razón, y tal tesón orgánico nos despliega las estrellas en el lodazal más cerrado de la soledad.

    No sé quién sos -llegué por accidente a tu blog en esto de enlazarse hasta los enredos de la web- pero me identifiqué con tus pensamientos.

    Un saludo Sobreviviente. Por varias cocciones mentales más: diga lo que se diga, por una pizca de enamoramiento nos transformamos en la divinidades que alguna vez añoramos ser.

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Las palabras nunca son inocentes