Querido Mozart:
Puedo ser la mujer más fría, más distante, más racional, más solemne.
Puedo vivir sin el abrigo del amor cien años. Puedo caminar a tientas en la intemperie de la soledad sin temor
Puedo gritarle al mundo que no los necesito ni los necesitaré, que mientras tenga un libro cerca estoy bien.
Puedo fruncir los labios, y negarme persistentemente a sonreir por compromiso.
Puedo negarme a estrechar mi mano a todos los hombres que fingen ser importantes para acallar su sentimiento de inferioridad.
Puedo darles vuelta la cara sin tener un ápice de remordimiento.
Puedo, yo sé que puedo... No dudo de mí misma.
Pero hay una sóla cosa en la cual no puedo conmigo misma:
Soy vulnerable a tus silencios. A tus tiempos, a tus dudas
a tus inseguridades.
Soy temerosa de tus adioses, y principalmente, de tus regresos ya que son la advertencia de que otra vez
podrías dejarme sola.
Soy coleccionista de tus eventuales palabras de amor, estoy atenta a ellas, porque se que no son frases automáticas ni trilladas. Y porque lo que más me gusta de ellas es que no corro el riesgo de compartirlas con otras mujeres.
Soy celosa de tu soledad, la cual no dejás nunca ni a sol ni a sombra.
Celo tus horas, las cuales no me dejan un espacio. Y la perfecta concentración y dedicación que obtiene tu trabajo de vos. Soy aficionada a verte manipular esa cajita negra con la destreza que te caracteriza, sorteando obstáculos de idioma, tiempo, limitaciones de servicios. Y verte triunfar sobre todo ello.
Soy vulnerable, temerosa, prudente a tu lado. Pero también - y por primera vez en mucho tiempo- soy una sola. Completa y entera.
Feliz, sin esa necesidad tan propia mía de correr al otro lado del mundo para ver qué es lo que está pasando.
Yo sé que hablo rápido y mucho, que tengo demasiada energía y a veces te agoto. Que soy extremadamente ridícula en ocasiones y que tomo como propio los padecimientos ajenos.
Que soy una justiciera nata sin limitaciones y que si no fuera porque sos más sensato que yo, todavía estaría peleando con los amigos de la redistribución en la Cuna de nuestra amada Bandera. Que en ciertas oportunidades soy mal pensada y que en ocasiones a tu lado, una inmadura. Que a veces me pongo odiosa y ácida. Se también que me equivoqué cuando pisamos por primera vez juntos suelo porteño. Y estoy segura que debe haber miles de mujeres mejores que yo y con mucha más preparación para un hombre como vos.
pero sencillamente TE ADORO.
Adoro tu forma de hablar, tu sonrisa, tus mejillas pálidas, tu forma de conducirte en la vida, tu timidez perpétua, tu forma de pensar tan ordenada y prolija,
tu forma de abrazarme o de apoyar tu mano sobre mi cabeza sacudiendo la tuya suavemente
mientras decís complaciente: "qué cosa esta chica eh?". Adoro cómo me hacés sentir minúscula, cómo me achico involuntariamente y al mismo tiempo me siento la mejor de todas. Adoro reirme con tus chistes, esos chistes que sólo yo comprendo, adoro tus pequeñas invenciones que a mí me pueden: "Patria Si, Desencantada NO" (uno de mis preferidos).
Adoro a tu familia por mucho o poco que los haya conocido, ya que la bondad que desprenden con su mirada no fue ajena a mis sentidos.
Adoro la pasión que le ponés a todo lo que hacés, la virtuosidad y la responsabilidad que brota de tu piel. Adoro que todo el mundo te quiera y te respete, porque me hacen sentir más parte del Universo.
Te adoro de pies a cabezas, porque me impulsás a ser una mejor mujer. Me das paz, me transmitís energía, me movilizás a tu alrededor con sólo hacer rotar tu meñique y porque tu forma de ser, hace que mis principios e ideales no se pierdan en en la frivolidad, ni en la desconfianza y el engaño con los que convivimos diariamente.
Te adoro porque se que nunca dudarías de mí.
Puedo prescindir de todo en esta vida... Menos de vos.
Y me gustaría que lo sepas: ¡Lo daría todo por ser correspondida!.
Disculpáme la crudeza de mis sentimientos se que no estás acostumbrado a leer líneas tan desnudas. Siento no poder tamizar mis pensamientos como suelo hacerlo cuando tengo la dicha de verte. Y en esos momentos en que te cambio de tema y te hablo del clima, de la economía, de Internet, de los blogs, de la inseguridad social y de mis últimos exámenes en Cultura Inglesa....
es que quiero en realidad, decirte todo esto que has leído.
PD: Yo no sé interpretarlo de la forma magnífica que lo hiciste vos en tu piano, pero sí entiendo perfectamente la letra y aún cuando no sé cantar, te regalo mi voz, porque esta canción es una síntesis perfecta.