4 may. 2011

Los piojos de Julia

Escribo para que el mundo sepa que hay alguien que no está de acuerdo.
No. No estoy de acuerdo.

No voy a reparar en palabras floridas, hoy voy a dejar a mi inconformismo fluir como un torrente de agua turbia..

Primero porque este tipo de cosas justifica el pensamiento de quienes dicen que "este género es una porquería, irreal y estúpido" y segundo porque busqué como loca UNA crítica decente del tema que hoy me compete, y nada, todos lunáticos desarmándose en elogios. Más bronca me dio. Busqué alguien que haya visto lo que yo vi, nadie la vio tampoco. Peor, una ilusa sin testigos, una carga para soportar yo sola.

Nada peor que tenerle ganas a algo y quedarte con el sabor a media garganta de la frustración.

Hace poco se estrenó Los Ojos de Julia. Una película producida por Guillermo del Toro, un regordete mexicano que los conocedores del tema lo recordarán por la muy buena película que produjo hace un par de años, El Orfanato (2007). Bueno, lo seguirán recordando por eso. Como a esa celebridad de los Simpson que siempre era conocido por las mismas películas.

El estreno de Los Ojos de la tal Julia fue anunciado y publicitado con bombos y platillos, la actriz es la misma que la del Orfanato, con la indisimulable y pequeñita diferencia que ahora tiene los pómulos más arriba y se hizo las gomas.

Eso no sería un dato para destacar si la película fuera buena, pero no lo es (por si no lo captaron). Arranco mi crítica así, sin tapujos, sin dilataciones y LLENA de spoilers. Si no la viste, no las vas a querer ver y si aún así después de leer estas líneas vas a ir a verla, jodéte por terco/a. Yo avisé.
(No, mejor vayan, asi no me quedo con esta bronca yo sola).

La onda de la película es una tremendísima pelotudez, si. Pero hay más, muucho más. Arranca con el suicidio de la hermana gemela de la protagonista, Sara. Que para arrancar tiene una peluca de meretriz colombiana horrible. No entiendo quién aprobó ese detalle que ya te delata lo que vendrá... pero bueno de algo hay que trabajar, sigo... Sara que ya no veía un cura en la nieve (porque tenía una enfermedad visual degenerativa que la convirtío paulatinamente en ciega) se suicida subiéndose a un banquito y colgándose de una soga del techo del sótano frío de su casa.  Su hermana, Julia, a la cual no veía (humor negro puro) hacía meses, en un arranque sobrenatural (e increíble) presiente la muerte de su hermana gemela y sin saber que ésta esta literalmente colgada la va a visitar con su marido psicólogo.

La encuentran, y Julia como toda mina tozuda no cree en el suicidio de su hermana (así sin ningún motivo aparente para desconfiar). Cree que hay algo más. El marido, un barbudo impresentable de lentes (que bien podría ser el abuelo o un bolchevique vivo) intenta convencerla que se deje de hablar idioteces y que se vayan inmediatamente de esa cueva fría perteneciente a una difunta con peluca de meretriz colombiana.
Pero se cumple la voluntad de su esposa -la sospechosa- y no se van nada. Julia, con la desaprobación del bolche empieza a seguir una serie de pistas que le caen del cielo (o el infierno) y recrea los pasos de su gemela antes del fatídico cuelgue.
La primer pista la lleva a Julia a presenciar una morbosa reunión de mujeres desnudas no videntes conversando en un vestuario sobre el suicidio de su hermana Sara, a la cual conocían por concurir a ese lugar especial de no videntes. La sorprenden y la rodean media docena de cuerpos blancos (que parecen zombies) hasta que la obligan a decir quén es y qué hace ahí, y qué quiere el hombre que la acompaña. Pero el hombre que la acompaña no es el bolche, ¡el espectador no ve a nadie! Julia comienza así una persecusión tras ese hombre misterioso  a través de un corredor oscuro, alumbrándose únicamente con un BB (Blackberry, no no miento).

Lo que el espectador empezará a notar, es la falla visual que empiezan a percibir los mismos ojos de Julita, mostrados en primerísimos primer plano. Claro, Julia tiene el mismo problema que la difunta con pelo de muñeca de Once... las dos sufren de una deformación de la vista degenerativa que se agrava con tensiones de índole emocional. Y Julia está estresada, tristísima y se le escapó el asesino.

Resumiendo un poco, al regresar a su hogar la mujer se entera por boca del barbudo lo que éste mantuvo oculto para no herirla: su hermana, la del cabello de Pequeño Pony sucio, se suicidó por no haber soportado el revés de la operación para tratar su ceguera. Julia frikea por la mentira del barba y se empaca. Terminan reconciliándose en la cama matrimonial y ésta hábilmente decide engatusar a su marido pidiéndole una escapada romántica a un lugar específico donde estuvo por última vez Sara.
Van, la protagonista se entera de unas desgraciadas buenas nuevas en el Hotel que acogió a su hermana muerta, y el marido que sale a buscar unos videos de estacionamiento que comprobarían con quién estuvo Sara en esa localidad ese fin de semana, desaparece misteriosamente.

Julia enloquece y termina en la vereda, sola y sin poder ver nada. La ceguera llegó, Julia ya no ve un pomo. Y encima está sola, el barbis no aparece. Y no aparecerá....

Se mató. Dejó una carta en la casa de Sara diciendo que no soportó la culpa de haberse estado relacionando ¡íntimamente! con su hermana gemela por tantos meses y que merecía la horca por haber osado tocar ese pelo de alambre.

Julia no ve el cuerpo colgado, porque como mencionaba no ve un pomo, y resignada y viuda se opera de la vista. Necesitaba un transplante de córnea y "milagrosamente" aparece un donante (ya me imagino que sabrán a quién pertenecen los ojos). Pero no habría película de "terror" si no fuera que Julia inocentemente decide tener su recuperación post cirugía (en donde tendrá vendados sus ojos completamente por DOS SEMANAS).... en la desconocida, ¡casa de su hermana! ¡si! por supuesto. 

Y ahí va, con su torpeza de ciega principiante, rompiendo cosas, escuchando voces, pasos. y enamorándose de su asistente y protector: su enfermero Iván, que le hace de comer y algunas que otras cositas.
Hasta que.... se da cuenta que Iván no es Iván. NO, no era Iván. ¡Terrible y macabro! (?) (si todavía no abandonaron la lectura acá no comprendo qué esperan...) y no, no era Ivancito, sino un loco tirano que disfrutaba de salir con ciegas (al verdadero Iván lo había freezado). Y cual mujer veinteañera si sus parejas no se ajustaban al perfil buscado, las hacía, las creaba. Les inyectaba un ácido loco en las púpilas y las dejaba cieguillas. Como hizo con Sara, su hermana la del pelo de guerillera del Sendero Luminoso, no se si la recuerdan.

No era un espíritu maligno entonces el que condujo a Sara a cometer suicidio como tontamente pensó el ingenuo del espectador, era un flaco con problemas de adaptación social (un treinteañero que vivía con la madre y no tenía amigos) que la sedujo y que la volvió loca hasta el punto tal de preferir matarse antes que estar con él. Pero lo más ridículo del asunto es: cómo se entera de esto Julia (a través de una niña ninja), cómo se queda quieta sin hacer nada, ni escapar aunque sea por reflejo, cómo se sube también al banquito sin ningún tipo de presión o cohersión por parte del soltero malvado, cómo recupera la vista y cómo termina la película.

Tres factores te indican que la película de terror es de terror y te curraron: si la mirás con las piernas cruzadas, si te reís cuando aparece el asesino y si estás pensando que vas a comer ni bien salís de la Sala.


En resúmen, es una película gallega, HECHA PARA GALLEGOS. No tiene un ápice mínimo, minúsculo de decencia. Un curro de la Madre patria, una aberración fílmica, una patada en el hígado de parte de los colonos, una burda tomada de pelos, una forma de hacer caridad sin ser consultado, una taza de leche caliente cuando te estás muriendo de sed. 

Todo eso es "Los Ojos de Julia" que se ajustaría mas a la realidad si se llamase 


"Los piojos de Julia".




(post creado hace meses)